miércoles, 17 de octubre de 2007

Tipos de "pajas" según su origen

A través de Menéame, he descubierto una interesante lista de los tipos de masturbaciones manuales masculinas en función de su origen.

A continuación lo pego añadiendo algo de mi cosecha:
  1. La paja viciosa: Es la paja por excelencia, la que hasta ahora se creía la única. Es la que te haces simplemente porque estás salido y punto. Tiene una variante conocida como la paja dedicada, y es aquella que te haces cuando ves una tía que te pone como una moto y te la machacas pensando en ella, antes de que el recuerdo se evapore de tu mente.
  2. La paja ociosa: Es aquella que te haces sin ningún tipo de motivación sexual, simplemente porque te aburres y no tienes nada que hacer. Es la que se da en esas largas tardes de verano, cuando estás de vacaciones y tus colegas no pueden quedar hasta las nueve y todavía son las siete y no sabes cómo matar el tiempo hasta que llegue la hora. Si el nivel de aburrimiento es muy alto, puede derivar en la paja experimental, que es cuando te da por hacer chorradas como pelártela con la mano izquierda, untada en aceite corporal Johnson's Baby, crema corporal o leche condensada, o incluso con la mano fría o "muerta".
  3. La paja valeriana: La que te haces en momentos de estrés buscando no la satisfacción sexual (que nunca viene mal), sino la relajación posterior. Es lo que sueles hacer el día antes de un examen que llevas cogido con pinzas.
  4. La paja valium o somnífero: Son las cuatro de la mañana en verano, no te quedas dormido ni a la de tres, y mañana te tienes que levantar a las ocho... Pues eso, pajote al canto y en cinco minutos estás roncando. Existe una variante llamada paja gelocatil, que te la haces porque te duele la cabeza, con la intención de calmarlo.
  5. La paja higiénica: Por extrañas circunstancias de la vida, llevas una larga temporada de inapetencia sexual y hace tiempo que no vacías las pelotas. Se hace imprescindible en momentos así darle al manubrio para evitar las molestias e incomodidades de explicar poluciones nocturnas.
  6. La paja celebrativa: Has conocido a una chica linda, y finalmente has triunfado... con dos cojones, cuando llegas a casa te la pelas para celebrar el polvo.
  7. La paja sorpresiva: Estás en el tigre tan tranquilo, notas algo raro, miras hacia abajo... !Ahí va! ¿Y esto? Te das cuenta de que estás empalmado y no sabes por qué. Pues bueno, ya que estamos, habrá que aprovecharlo...
  8. La paja McAulay: Te la haces simplemente porque estás "Solo en casa". En función de la depravación de cada individuo, puede dar lugar a subgénero: La paja-dia, que es aquella que surje cuando te dejan sólo en tu casa todo el día y no haces mas que pelártela; También extensible a paja-tarde, paja-noche, paja-vacacional,....
  9. La paja preparativa: Has quedado con una linda señorita que va a servir para que des rienda suelta a tus más bajas pasiones, pero no quieres quedar mal. ¿Qué mejor que una buena manuela para evitar desagradables caídas del sistema de forma precoz? Existe un subtipo conocido como paja preventiva, y es la que te haces cuando tienes que hablar en público y no quieres quedar mal por culpa de una inoportuna e imprevista erección.
  10. La paja rutinaria: Pues bueno, porque siempre te la pelas los viernes a las siete y media o el sábado después de comer, para no perder las buenas costumbres...
  11. La paja reto: es aquella que te haces simplemente por lo bien que queda conceptualmente habérsela hecho. Dos subtipos: Por cantidad ("tengo que llegar a la séptima del tirón", suele desaparecer con la pubertad) y por lugar también conocido como paja estandarte (en lugares raros, como en clase, o en la sacristía...).
  12. La paja innovadora: La primera. Tiene un no sé qué de misterio, de no saber qué va a pasar... finalmente te abre las puertas de un mundo nuevo, pero es una lástima que sólo ocurre una vez en la vida.
  13. La paja exótica: Es aquella que se realiza con la otra mano. Consiste en sentarse durante una hora sobre la mano izquierda (aunque no es obligatorio), que se quedará como muerta y no la sientes, claro. Entonces parece que la paja te la está haciendo otr@...
  14. La paja de lujo: La que te haces con un preservativo, simulando el coito con tu pareja (o con quién te venga en gana, pero que no se entere la parienta ;-) ).
Fuentes: La paja y su mundo, Paja (Frikipedia)

- ACTUALIZACIÓN 20071022 -
Las pajas (I), Las pajas (II):
En esta época en la que por todas partes afloran expertos en todo, debo admitir que no soy más que un simple aficionado en la mayoría de las cosas que hago. Hablo varios idiomas pero no domino ninguno, soy capaz de tocar varios instrumentos pero con ninguno de ellos me podría ganar la vida, dibujo de manera mediocre, no escribo ni como Faulkner ni como muchos otros escritores universales cuyas obras jamás leí. Se puede decir que diversifico mi vulgaridad. Sin embargo, si hay un tema que domino, si hay un asunto que conozco por la mano, es el de la masturbación.

Mis primeros veinte años de vida fueron difíciles. Pasé la mitad de mi adolescencia soñando con follar. El resto del tiempo me hacía pajas.

La práctica hace al maestro. Si a la práctica se une la devoción, el maestro se convierte en catedrático. Es por ello que si de un tema me veo autorizado a hablar, es sin duda del maravilloso mundo de la auto-gratificación. Esto es, las pajas.

Decía Woody Allen en Annie Hall que "masturbarse es hacer el amor con una persona a la que amas". No queda ahí el valor de la masturbación, sino que es sexo seguro en todos los sentidos. No hay que equivocarse: follar está muy bien. Woody insiste en que hay que amarse "los unos sobre los otros", pero esto no es siempre posible. Ni siquiera es siempre recomendable.

Hay multitud de ocasiones en las que una paja a tiempo te sacará de un buen apuro. Dice el Ezcritor que después de eyacular se convierte en una persona normal. Hay multitud de decisiones que lo mejor es que venga una persona normal y las tome, porque hay cosas que no se pueden dejar en manos de un sujeto alterado.

Concluimos, pues, que ya sea por precaución, por disfrute o por simple aburrimiento, una buena paja relaja y tonifica.

Tipos de paja

Decir que existe un número determinado de maneras de consumar el onanismo es intentar ponerle puertas al campo, pero intentaremos hacer aquí una selección de la tipología más habitual.
  • La paja a dos dedos. Como su nombre indica, se ejecuta con tan sólo dos dedos, siendo el pulgar el único que no admite sustituto. Doscientos mil años de evolución nos han dotado de un pulgar oponible para darnos la oportunidad de manejar y construir herramientas, escribir y desarrollar una cultura. Afortunadamente también podemos hacernos pajas. Paciencia, dedicación y laboriosidad definen al aficionado a la modalidad de los dos dedos.
  • La paja a mano vista. Se conoce así a la paja de toda la vida en la que uno se toma el mango suavemente con la palma de la mano y luego cierra los dedos hacia el interior para conformar una presa firme. Es lo que el misionero a los polvos: un clásico.
  • La paja de la mano izquierda. Es una paja a mano vista que se ejecuta con la mano izquierda (la derecha en caso de ser zurdo). La ventaja de esta clase es que uno tiene la sensación de que se la está meneando otra persona, dado que las sensaciones son completamente ajenas. Esto deviene a la postre en un mayor placer. Sin embargo, hacerse una paja con la mano izquierda es tan complicado como escribir con la misma, y esta clase sólo está indicada para sujetos pacientes y pajas con tiempo por delante.Una de las desventajas de esta modalidad es que no sólo parece que te la esté meneando otra persona, sino que tienes la sensación de tener en tu mano el nabo de otro, motivo que esgrimen los detractores de la paja de la mano izquierda para optar por otras modalidades.
  • La paja de la mano muerta. Se trata de una evolución de la anterior y sólo apta para personas con cierta inclinación a las prácticas sadomasoquistas. Se ve precedida por una fase de preparación en la que uno se sienta sobre la mano hasta que deja de correrle la sangre por la citada extremidad y ésta cae dormida. A partir de ahí sólo queda dejarse llevar y disfrutar de una paja hecha por otra persona. Esta modalidad evita la aparición del desagradable efecto "nabo de otro en mi mano" que se daba en la paja de la mano izquierda.
  • Paja delegada. Es una evolución de las anteriores y se puede emplear en aquellos momentos en los que se disfruta de compañía femenina pero, por un motivo o por otro, no se puede echar un polvo. Esta modalidad se conoce también como la "paja del consultor externo", porque al principio se asume que se está en buenas manos y que todo va a ir sobre ruedas y al final acaba uno haciendo su trabajo y el del consultor. Las pajas delegadas no deben, por tanto, ser sobrevaloradas, y se deben tomar sencillamente como una variación más a introducir en el repertorio.
  • La paja con atrezzo. Más que una modalidad es un conjunto de clases que engloba todas aquellas pajas que se realizan con ayuda de elementos auxiliares. Entre las pajas con atrezzo se encuentran las llamadas pajas con condón o pajas deluxe, así como la famosa paja del guante de lana.
  • Las pajas comunales. Se las encuadra dentro de la categoaría de pajas en grupo, y en ellas uno comparte su alegría con más personas. Se distinguen varias sub-clases básicas:
    • La paja cruzada. Se realiza entre dos amigos que se entiendan bien, y la popularizó Torrente con su escena del coche y el "¿Qué, nos hacemos unas pajillas?".
    • La paja del vídeo, en la que los adolescentes se reúnen en torno a una película porno que han alquilado en el video-club de la esquina. Debido a los avances de la técnica, en la actualidad esta modalidad se encuentra tan de moda como el charleston.
    • La paja de la galleta. Junto a la resurrección de Elvis y los marcianos de Roswell, la paja de la galleta es una de las leyendas urbanas más apasionantes de finales del siglo XX. En esta modalidad varios amigos se la machacan en círculo y van finalizando sobre una galleta. La gracia del juego se explica en que el último en acabar se come la galleta.Lógicamente, debido al planteamiento técnico del juego, encontrar a alguien que haya participado en la paja de la galleta y que reconozca haber "ganado" es tan complicado como encontrar a alguien que haya jugado a la ruleta rusa y que reconozca haberse descerrajado un tiro.
Una vez definido un repertorio básico, vamos a continuar el análisis de las maravillosas posibilidades del mundo onanista.

El lugar

Cualquier sitio es óptimo para la práctica del onanismo, o al menos eso piensa uno cuando tiene doce años y todavía no eyacula.

La adolescencia es una etapa muy jodida que empieza con el descubrimiento del fuego y después va in crescendo. Uno amanece un día con que su cuerpo es una compleja máquina diseñada para el placer y alguna que otra cosa y, cuando empieza a superar sus complejos y a disfrutar del asunto de repente se descubre manchándose las manos en el mejor de los casos.

Desde el momento de la revelación en el que el adolescente imberbe descubre casi por casualidad el orgasmo, está deseando con avidez su primera eyaculación. Para conducir hace falta ser mayor de edad; para beber y fumar hay que tener dieciséis años. La eyaculación es para el adolescente la vía más rápida para ser un hombre. Sin embargo, una vez la haya visto por décima vez y sea consciente de que va a terminar convirtiéndose en algo parecido a un hombre antes o después, deseará no haberla padecido nunca. Se terminan con ese hito las pajas a barra libre, aquellas que aceptan como bueno cualquier lugar y como óptima cualquier ocasión. El adolescente pasa de meneársela por todas partes y a todas horas a tener que escoger delicadamente el momento y la ubicación. Tan sólo la práctica y la investigación le permitirán desarrollar con el tiempo las técnicas para dominar la eyaculación; si no para dominarla en el sentido tántrico, sí para hacerse cargo de sus consecuencias.

El número de lugares dignos de una buena paja lo define la imaginación. El adolescente los conoce todos: el baño, la cama, el sofá del comedor, la silla de la cocina, la ducha... Cualquier lugar es válido siempre que el cuerpo lo pida, que lo hace. Y a menudo.

Los principios de la adolescencia son propicios a la clásica paja de taza del váter. Incluso sobre la frialdad de la loza el adolescente es capaz de invocar una erección pensando en la hija del kioskero, y a veces incluso pensando en el kioskero mismo. En la mayor parte de las ocasiones ni siquiera tiene que pensar en nada. Su cuerpo es el universo durante los primeros segundos de la historia del tiempo.

De la infinidad de lugares aptos para la masturbación cabe destacar dos escenarios:
  • La paja de la bañera. Cuando se es un adolescente, la inmersión en un baño de agua caliente resulta casi indefectiblemente en una erección inmediata. Cuando se es un adolescente, una erección termina casi irremisiblemente en una señora paja. El resultado es que la paja de la bañera pasa a los tratados de Onán.En este tipo de acciones conviene ser un poco comprensivo con la gente que comparte el baño contigo y ejecutar una concienzuda limpieza tras la operación. Las masturbaciones de bañera son altamente gratificantes y recomendables, y reconocerás a sus aficionados porque te rechazarán indefectiblemente el Almax en sobre.
  • La paja de una noche de verano. Te encuentras en la cama y son las tantas de la noche de un día estival cualquiera. Llevas cuatro horas en el catre mirando el techo incapaz de conciliar el sueño. Has llegado al punto en el que crees que después del programa de radio que estás escuchando no habrá otro, y decides que una buena paja te dará ese punto de relajación que te falta para perder el conocimiento. Así pues, te quitas los calzoncillos si es que los llevabas puestos, conjuras a la vecina del quinto y te pones a darle a la zambomba intentando que no rechinen los muelles.La triste realidad es que cuando terminas cinco minutos después no estás relajado, lo que tienes es una taquicardia de espanto y te suda hasta el ombligo por la parte de dentro. Dos horas más tarde, cuando por fin bajas de las setenta pulsaciones y se te seca el trasero, caes definitivamente frito. Nunca más, te dices, la próxima en la bañera.
El lunes que viene veremos la segunda y última entrega de este apasionante tema.
Como me temo que vamos a llegar a los noventa comentarios rapidito, he habilitado a modo de experimento un hilo específico en el foro.

Viene de Las pajas

Seguimos esta semana con la segunda y última entrega del apasionante mundo de las pajas.

La inspiración

Para salir a patinar necesitas patines, para ir a correr necesitas unas zapatillas de deporte, para jugar al fútbol necesitas un balón y algunos amigos. Para hacerte una paja no necesitas absolutamente nada que no venga de serie. Eso sí, primero hay que conseguir una erección.

Cuando se tienen setenta años las erecciones son una bendición; cuando se tienen quince son un castigo. En el momento menos pensado se pone la cosa tensa y uno sólo piensa en aflojarse los zapatos. Si la erección se prolonga de manera artificial mediante estímulos ajenos (a menudo hasta un punto en el que uno cree que jamás podrá volver a caminar) y tanta excitación no se ve posteriormente satisfecha, la emoción se torna en frustración y uno sólo piensa en entrar en una cristalería y emprenderla con los jarrones más finos. Pero esa es otra historia.

Los principios siempre son difíciles. El adolescente comienza su larga carrera como onanista con la imaginación como única fuente de inspiración. A esas edades la mente es ágil y receptiva, una máquina portentosa que lo mismo aprende a resolver raíces cuadradas que se queda con el par de melones que le han salido a la compañera de pupitre de ayer a hoy. Durante una larga temporada no tiene ningún problema en invocar lúbricas y magnas imágenes que le trasladan a mundos de ensueño desde la fría taza de váter sobre la que se la está meneando. Después de un tiempo, su curiosidad innata le empuja a la búsqueda de material gráfico con el que realimentar su pervertida mente y completar el puzzle que hasta el momento es para él el cuerpo de la mujer. Llegan entonces las revistas porno.

Las revistas porno cubren un rango muy amplio del asunto: desde el par de tetillas tímidas hasta el material más explícito. Sin pausa pero sin prisa, nuestro adolescente termina recorriendo a base de soberanas pajas el amplio espectro que le ofrece el medio impreso. Después decide que ha llegado el momento de dejar las imágenes fijas y pasarse al movimiento. Los hermanos Lumiere, que tenían dos pulgares oponibles cada uno, inventaron el cine para que nos pudiéramos hacer pajas. Creo que a estas alturas del discurso queda muy claro hacia dónde nos dirige el proceso evolutivo.

Los tiempos cambian que es una barbaridad, y hoy en día los chiquillos pasan de descubrir la masturbación a pelársela con vídeos bajados de una sección etiquetada como "Brutality" en una página web servida desde algún lugar de Rusia. No es de extrañar que a los doce años estén saturados del asunto y ya sólo piensen en follar de verdad. Vaticino una generación a la que a los veinte ya no se le levantará porque estarán a la vuelta de todo. O quizá el problema está en mí, que soy un romántico y opino que el niño debe atravesar todas las etapas para llegar a apreciar las maravillas del sexo en su verdadero esplendor.

El momento

En general cualquier oportunidad es óptima. Como regla de uso común, una erección es el momento adecuado para hacerse una paja. Esto es algo gramaticalmente curioso, porque rara vez un sustantivo puede utilizarse como un complemento circunstancial de tiempo.

Pajas que se distingan por su situación temporal son las siguientes:
  • La paja mañanera. Bien es observado desde la infancia que el cuerpo se despierta por partes, y que a menudo algunas partes se despiertan antes que otras. Como decíamos antes, cada erección que se deja pasar es una paja que se que se pierde como lágrimas en la lluvia. Una solución, si hay prisa, la ofrece la paja de la ducha. El sexo es como la cocina: si hay más tiempo siempre se puede preparar algo más elaborado.
  • La paja del insomne, también conocida como la paja de la cama y tratada ya con anterioridad.
  • La paja del estudiante. No hay cosa más dura que estar encerrado en casa diez horas al día sentado frente a los libros, y no hay excusa mejor para apartarse un rato de ellos que la paja del estudiante. Esta modalidad permite al sujeto tomarse una pequeña pausa y retornar al estudio relajado y concentrado, habiendo sacado de la cabeza un montón de cosas perversas que impedían la entrada de nuevos conceptos que el profesor estima como de provecho.
  • La paja del Rodríguez. Es aquella que se realiza en aquellos momentos en los que uno dispone de toda la casa para uno solo. A veces ni siquiera apetece pero, como es algo que no sucede a menudo, no se puede dejar pasar la ocasión. Un par de minutos de precalentamiento sirven para encauzar la cosa, porque la única realidad de este mundo es que todo es ponerse.
  • La paja del momento equivocado. Es de una clase sorprendente, más que nada porque uno no sabe que se está haciendo una paja de este tipo hasta que le abren la puerta de la habitación.
[Nota del autor] Mientras tomo notas de inspiración para confeccionar este tratado me encuentro viajando en un tren lleno de alemanes. Si la señora que tengo a mi lado se entera de lo que estoy garrapateando en la libreta, me espera la policía en la próxima estación.

Gestión de residuos

A pesar de que las pollas no se ponen tiesas pulsando un botón todavía hay gente que defiende la teoría del Diseño Inteligente. La incapacidad de controlar la eyaculación es toda una incomodidad para el pajero aficionado, de manera que éste se debe ver obligado a desarrollar una serie de argucias e ingeniosas tretas que le permitan disfrutar de los placeres de la carne en barra en cualquier lugar.

Veamos las diferentes modalidades de gestión:
  • Ahí va eso (gestión cero). Como su nombre apunta, esta técnica se basa en el "tira la piedra y esconde la mano". Apta para personas desenfadadas y sin preocupaciones, la modalidad de la caída libre sólo precisa de una superficie de recepción, ya sea el suelo, la taza del váter, la bañera o la cara de un consultor externo. En este último caso debes asegurarte de que tal actividad se encuentra dentro de las condiciones del contrato.
  • El pellejito feliz. Consiste en, llegado el momento de abrir esclusas, sujetar el pijo por el extremo y dejar que el asunto se ponga como un pez globo. El éxito de la operación dependerá de la cantidad a evacuar (que varía con la abstinencia) y de la capacidad de la improvisada vejiga. Tampoco se debe ejecutar demasiado lejos del baño, ya que la autonomía del invento suele ser limitada. Esta técnica se encuentra indicada en principio para todo el mundo (adolescentes judíos al margen), pero algunos prefieren otras opciones en las que se pueda continuar batiendo el cobre tras el orgasmo.
  • La momia. Por su sencillez y efectividad, la momia es una de las técnicas preferidas entre los jóvenes y no tan jóvenes. Para llevar a cabo esta solución tan solo se precisan un par de palmos de papel higiénico, y si se ejecuta con maestría es una alternativa económica a la paja con condón.De la misma manera que hay diferentes maneras de hacer una pajarita de papel, el número de posibilidades de preparar una momia es casi ilimitado, teniendo cada maestrillo su librillo. Básicamente la técnica consiste en comenzar el acto y avanzar hasta las proximidades del punto de no retorno. En ese momento se extrae el trozo de papel que anteriormente se había dejado a mano y se arrolla en torno al mástil. Una vez nos hemos asegurado de que no hay fisuras en el fuselaje, procedemos hasta la meta. Tras finalizar la faena la momia se extrae prendiéndola por la punta, y se utilizan las partes que han quedado secas para rebañar el plato. Limpia y extremadamente funcional, la momia es una técnica sencilla y a la vez avanzada que permite separar a los principiantes de los maestros.
  • El condón (momia de goma). Ponte en situación: buscando unos calcetines encuentras aquella caja de condones que compraste hace un año porque te pareció que Saturno iba a entrar en conjunción con tu compañera de trabajo y al final resultó que tu compañera de trabajo se metió en la cama con Marte. Los condones y las sardinas en lata se pueden usar incluso muchos meses después de haber sido compradas, pero al final decides que te vas a deshacer de las sardinas por si las moscas. Te pones cómodo, apagas el teléfono, sacas tu mejor material y te calzas un condón dispuesto a disfrutar de una paja deluxe.Las ventajas de la momia de goma son el tacto poco habitual y la posibilidad de no tener que detenerse antes del punto de no retorno para montar el dispositivo de emergencia, algo especialmente valorado por muchos expertos. Entre las desventajas se encuentran la mano aceitosa que no conseguirás limpiar en todo el día y el olor a goma quemada que queda en la habitación.
El pajero profesional y las mujeres

Más de uno habrá soñado alguna vez con convertirse en mujer al menos durante 24 horas. Algo así sería sin duda una experiencia extenuante. Al final de ese corto pero intenso periodo nuestro hombre convertido a mujer tendría el cuerpo cubierto de llagas de tanto sobe, y las tetas lucirían despellejadas de la fricción aplicada durante la jornada.

Los hombres fantaseamos día y noche con el cuerpo de la mujer. Nos fascinan todos esos paisajes lejanos y exóticos que vemos en las páginas del National Geographic, lugares maravillosos y a la vez peligrosos e inaccesibles. Nos imaginamos con el machete en la mano y el salacot calado hasta las cejas abriéndonos paso entre la vegetación hacia aventuras peligrosas pero llenas de emoción. El cuerpo de la mujer es un territorio complejo y misterioso, y nos fascinan el misterio y, sobre todo, la complejidad.

Haciendo una comparación que pueda comprender todo el mundo, el órgano reproductor del hombre es como un mando de la Atari 2600, mientras que el de una mujer viene a ser el de una Playstation. El primero es un palo con un botón naranja al lado. El plástico es barato y su funcionamiento es obvio: con el palo te mueves y con el botón disparas. No hay lugar a los malentendidos. El segundo es un complejo mecanismo lleno de botones que requieren de un despliegue de destreza manual más propio de un saxofonista que de un ser humano. Conozco la Playstation desde hace años y hasta la semana pasada no me enteré de que las palancas de dirección son a su vez botones. La vagina es igual.

En el pene está todo expuesto. Lo sacas de la caja, echas un vistazo y en cinco minutos ya estás jugando. Puedes tocar aquí y te dan puntos, aquí sacas un bonus y aquí vida gratis. Los juegos son extremadamente sencillos. En cambio para manejar una vagina hay que pasarse la adolescencia leyendo manuales de instrucciones que encima te venden en fascículos en el kiosko. El pene es apunta y dispara, mientras que para la vagina necesitas aprender una serie de combinaciones de teclas sin las cuales no hay manera de terminarse el juego. Con semejante percal, ¿cómo podemos hombres y mujeres ponernos de acuerdo? ¿Qué es eso de los orgasmos múltiples? ¿Cómo se come eso de que estés a punto de tener un orgasmo y de repente se vaya? ¿Por qué yo no grito de júbilo al liquidar al monstruo de final de fase?

Evidentemente, cuanto más sofisticado es el mando más posibilidades ofrece el juego. Aquellos que tengan la paciencia de leer lo que hace cada botón encontrarán horas de interminable disfrute. Los pajeros son al sexo lo que los jugones a los videojuegos: no tienen una playstation pero llevan toda la vida soñando con poner sus manos sobre una. Poseen los reflejos, el arte, el instinto, pero no el hardware apropiado. Dales un mando, ten la paciencia de tomarte cinco minutos para explicarles los rudimentos del juego y prepárate para disfrutar viéndolos superar un nivel detrás de otro hasta fases que nunca antes habías visto.

Mujer, no te equivoques. Al pajero profesional le importa un carajo su propia satisfacción porque sabe que siempre se encuentra a cinco minutos del orgasmo más lejano. Sólo desea tomar tu cuerpo y explorar todas aquellas zonas que sólo ha visto en mapas, visitar esos lugares recónditos de los que no hablan las guías de viaje. Sólo él tendrá la paciencia para pulsar todos los botones en la secuencia correcta y tantas veces como haga falta, y no habrá perversión que puedas concebir que no haya existido antes en su cabeza.

Si lo que quieres es sexo del que te puedas arrepentir al día siguiente, te valdrá el guaperas de la discoteca. Para una experiencia inolvidable, ponte en manos de un pajero profesional.

Discusión de la segunda parte

13 comentarios:

  1. yo me masturbo casi todos los dias y soy mujer . es muy riko ahora busco imagenes para exitarme y asi masturbarmemme .

    ResponderEliminar
  2. Fantástico todo lo que cuentas, divertido e instructivo...
    Estoy de acuerdo con que alguien con una buena líbido consigo mismo también la tiene con su amante.
    Un sugerencia: la vagina es la parte interior, qué tal si llamamos a las cosas por su nombre y usamos la palabra vulva, porque aunque se estimule la vagina, de lo que más conviene ocuparse es de la vulva, ya que es donde más sentimos y donde está el botón más preciado de la playstation: el clítoris.

    Un saludo

    ResponderEliminar
  3. Te falto la paja musical
    Te la haces al ritmo de la musica jaja

    ResponderEliminar
  4. capo tengo 13 años me haz echo reir a morir y mas porque yo hago la paja
    reto siempre intento durar mas en el orgasmo antes de que se me salga el meco
    he durado hasta 1 minuto pero voy lejos
    y si si es cierto lo de que solo piensas en el cuerpo de la mujer
    valla que espero ya termine la adolescencia!!!
    ya tambien solo SEXO Y SEXO no me deja hacer nadamas
    y la ps3 tlavez me quite el vicio de jalarme la verga a matar
    y querer cojerme un culo grande de mujer
    saludos capo y gracias por tu guia

    ResponderEliminar
  5. mira hola me gusta todo eso si me mandarn a mi correo mucha porno de ustedes chica mi pene mide 16 cm y me gusta masturbarme y tengo tres chicas que me cojo pero quiero mas y mas duro hasta dos horas con ellas y se las pelo pero gozan a lo rico ayudeme a matar esta ganas

    ResponderEliminar
  6. todos sabemos que los comentarios que hacen son mentiras, como por ejemplo el que dice: "tengo tres chicas que me cojo pero quiero mas y mas duro hasta dos horas con ellas y se las pelo pero gozan a lo rico ayudeme a matar esta ganas". Seguro que sos un pajero detrás de una computadora y nunca cogiste con nadie, aparte debes tener un mani quemado, siempre al numero que digas le tendre que restar 5. manisero.
    Loco te pusiste de nombre "el_rompe_anos" dejate de joder... seguro que ni siquiera te pajeas putito.
    Aplausos para claudia.

    ResponderEliminar
  7. Amigo,. . . sos grande.

    ResponderEliminar
  8. vos falta la paja cero la de meter el condon con la boca a un pavo

    ResponderEliminar
  9. a los xicos qualquier paja les ba bien jajajaja

    ResponderEliminar
  10. una paja es sentimiento incriemble ademas si tu pareja te lo hace hhhhhhhhhh esto si que es bien

    ResponderEliminar
  11. uff Antes me masturbaba casi todos los días y me gusta demasiado, aunque a veces me aburre estar mas de 20 minutos haciéndome sufrir la verga...insisto en que la guía estuvo muy buena y como experiencia puedo aclarar que despues de la primera vez(primera relación sexual), la paja se practica con menos frecuencia, bueno no tanto cuando eres gay y lo haces con un chico :D

    ResponderEliminar
  12. ta mortal me re cage de risa

    ResponderEliminar

Tu comentario será publicado tan pronto como sea supervisado y aprobado.
No están permitidas las faltas de respeto ni la información sensible (como direcciones de correo o números de teléfono). Estos comentarios serán eliminados.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...